Cuando hace calor, una crema fría te salva una comida sin tener que complicarte demasiado. Pero quería salir un poco de las combinaciones de siempre y probar tres versiones distintas, cada una con un perfil de sabor bastante diferente.

Una fresca y herbácea, otra ligeramente dulce y con un punto ácido y una última más suave y cremosa .

Las cantidades son orientativas: en este tipo de cremas puedes ajustar fácilmente la textura añadiendo un poco más o menos de líquido hasta encontrar el punto que más te guste.

Crema fría de pepino y menta

Muy fresca, ligera y con ese punto de la menta que hace que entre especialmente bien cuando hace calor.

Ingredientes

Para unas 2-3 raciones:

  • 2 pepinos medianos
  • 1 yogur natural
  • Un puñado pequeño de hojas de menta fresca
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
  • Sal al gusto
  • Pimienta negra al gusto
  • Un poco de agua fría, si necesitas ajustar la textura

Paso a paso

  1. Lava los pepinos
  2. Puedes pelarlos completamente o dejar parte de la piel si quieres que la crema tenga un color más intenso.
  3. Extrae las semillas con una cuchara y después ralla el pepino.
  4. Sala el pepino y dejalo reposar.
  5. Corta la menta.
  6. En un bol mezcla manualmente la menta, el yogur y el pepino.
  7. .Prueba y ajusta de sal y pimienta.
  8. Si la crema queda demasiado espesa, añade un poco de agua fría y vuelve a triturar.
  9. Déjala enfriar bien antes de servir.
  10. Servir con un chorrito de aceite de oliva.

Apunte útil, Aprende porque

El pepino tiene muchísima agua y puede seguir soltándola después de triturarlo. Por eso, salamos el pepino previamente para que vaya soltando toda esa agua ( lo suelo dejar unos 15 minutos mas o menos).Después solo tienes que retirar el exceso de agua.

Crema fría de remolacha y queso fresco batido

La remolacha tiene un sabor dulce y terroso muy característico, así que quería combinarla con algo cremoso y ligeramente ácido para equilibrarla. Esta receta se ha convertido en una de mis favoritas.

Ingredientes

Para unas 2-3 raciones:

  • 2 remolachas cocidas medianas
  • 150 g de alubias blancas cocidas y escurridas
  • 100-125 g de queso fresco batido
  • Un trocito pequeño de jengibre fresco
  • 1/2 cucharadita de comino molido
  • Zumo de 1/2 limón
  • Sal al gusto
  • Un poco de agua fría, si necesitas ajustar la textura

Paso a paso

  1. Corta la remolacha en trozos y colócala en el vaso de la batidora.
  2. Añade las alubias blancas bien escurridas, el queso fresco batido, el jengibre, el comino, el zumo de limón y una pizca de sal.
  3. Tritura hasta conseguir una crema completamente lisa.
  4. Si queda demasiado espesa, añade un poco de agua fría y vuelve a triturar.
  5. Prueba y ajusta el limón, el comino o la sal a tu gusto.
  6. Déjala enfriar bien en la nevera antes de servir.
  7. Al servir puedes añadirle un poco de queso fresco batido por encima.

Notas y sustituciones

Después también probé esta crema sustituyendo el queso fresco batido por yogur natural, y queda de escándalo.

El yogur le aporta un punto más ácido y fresco que combina muy bien con el dulzor de la remolacha y las especias. Puedes hacer el cambio directamente y ajustar después la cantidad de agua según la textura que quieras.

Medida aproximada: 125 g de yogur natural y ajustar después la cantidad de agua dependiendo de la textura que quieras.

Apunte útil, Aprende porque

La remolacha tiene un sabor dulce pero también bastante terroso, y el limón ayuda a equilibrarlo gracias a su acidez. Ese punto ácido hace que la crema resulte más fresca y menos pesada, y además deja que destaquen mejor el resto de sabores, como el jengibre y el comino.

Es un buen ejemplo de cómo un ingrediente ácido puede cambiar por completo el equilibrio de una receta sin necesidad de añadir más sal o más especias.

Crema fría de calabacín y coco

Esta fue probablemente la más diferente de las tres. El calabacín tiene un sabor muy suave y la leche de coco le da cremosidad sin hacerlo demasiado pesado.

Ingredientes

Para unas 2-3 raciones:

  • 1 calabacín grande
  • 200 ml de leche de coco
  • 1 ajo
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • Sal al gusto
  • Pimienta negra
  • Agua, si necesitas ajustar la textura
  • Necesitarás también un bol de agua con hielo. ( Este paso es opcional)

Paso a paso

  1. Lava el calabacín y pelarlo ( del todo o una tira si, una tira no, depende del color intenso y del sabor que le quieras dar), córtalo en trozos.
  2. Pelar y laminar el ajo
  3. .Sofríe el ajo con un poco de aceite hasta que empiece a estar doradito.
  4. Añade el calabacín y cocina durante unos 5 minutos.
  5. Echa el calabacín en un bol lleno de agua con hielo.
  6. Deja que se enfrie.
  7. Tritura el calabacín y el ajo junto con la leche de coco fria.
  8. Añade sal y pimienta al gusto.
  9. Ajusta la textura con un poco de agua si fuese necesario.Guarda la crema en la nevera y sírvela bien fría.

Notas y sustituciones

La leche de coco puede tener bastante presencia, así que puedes empezar añadiendo menos cantidad y aumentar después.

El limón o la lima ayudan mucho a equilibrar la grasa del coco y hacen que la crema resulte más fresca, así que eres libre de añadir un poco si te apetece.

Apunte útil, Aprende porque

Después de cocinar el calabacín, lo pasamos a un bol con agua y hielo para cortar la cocción de golpe.

Este choque térmico ayuda a conservar mejor su color verde porque frena el calor residual, que seguiría degradando la clorofila aunque ya hubiésemos retirado el calabacín del fuego.

No cambia radicalmente el sabor, pero sí ayuda a que la crema tenga un aspecto más fresco y un verde más bonito.

¿Quieres ver cómo preparé las tres? Puedes ver el vídeo completo en YouTube y seguir todo el proceso paso a paso.


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